sábado, 30 de abril de 2011

Una lágrima en el mar Cap 10

Alex parecía tener una expresión divertida en el rostro.
-Entiendo – dijo. – ¿De cualquier modo, no sería hoy la orientación de la Universidad?
-No es hasta esta tarde – dije. – Y no podía quedarme todo el día encerrada allí, soy humana, necesito aire de vez en cuando.
Alex sonrió al tiempo que tomaba una curva y se detenía frente a un discreto y lujoso coche de color negro.  El, al ver la expresión de mi cara, dijo:
-Adelante, entra, que no muerde.
-¿Estás seguro? – pregunté, bromeando.
-Bueno, por el momento no he recibido ninguna denuncia ni nada por el estilo, así que se podría decir que es un buen coche.
No pude evitar una sonrisa ante su comentario.  Abrí la puerta del copiloto y me introduje en aquel coche al mismo tiempo que Alex imitaba mi acción. Nunca antes había visto un coche como aquel.
-¿De dónde has sacado este coche? – pregunté, sin poder evitarlo.
-Supongo que del concesionario. – Respondió Alex sin vacilar.
-¿Enserio? Realmente, pensaba que lo habías comprado en el supermercado de la esquina o en alguna tienda así como de esas de  todo a un dólar.
Era agradable bromear con Alex. Era bueno encontrar a una persona que no es de aquellas que se ofenden con demasiada facilidad.  A pesar de su intachable aspecto de niño rico y del coche caro y todo lo demás, Alex se alejaba con creces del prototipo de adolescente californiano.
-A la Universidad entonces ¿no? – inquirió Alex.
-Sí, a la universidad.
El coche se puso en marcha  de manera silenciosa y elegante.  El trayecto permaneció en silencio con Alex concentrado al volante y yo observando atentamente a través de la ventanilla. Pude comprender que el pequeño viaje había llegado a su fin cuando el coche se paró frente a las puertas de la universidad y Alex soltó el volante.
-Hemos llegado.
-Sí. – salí del coche y susurré a Alex un gracias al cual respondió con una sonrisa.
-Hasta luego entonces. –Dijo el, arrancando el coche. –Nos vemos.
Y se marchó.
Inmediatamente recordé mi camiseta llena de chocolate y café y subí corriendo hasta llegar a mi cuarto. Cogí una camiseta limpia del armario ya colocado y cuando ya me la había cambiado, arrojé la otra a un lado de la cama. Recorrí los pasillos del edificio  decidí ir en busca de Stella.


Bueno, sé que no es muy largo, y tambien sé  que probablemente estoi tardando más de lo que deberia. pero es lo que tiene pasarse toda la semana santa estudiando y sin tiempo...
Os amuuhh!!!
Gracias por leer
Laura

2 comentarios:

  1. Holaa soy Maria Quetedencolega de tuenti
    me encanta tu blog , enserio .

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